La sesión de newborn de mi hijo fue una experiencia inolvidable. Fueron 5 horas de instantes robados para ser inmortalizados por la cámara de Violeta. Cuando terminamos le di las gracias por su cercanía, por su respeto, por el amor a su profesión. A la hora recibí un aviso de mi correo. En mi bandeja de entrada había una “probadita” de lo que habíamos vivido. Vi la foto que hoy por hoy adorna el salón de mi casa y se me saltaron las lágrimas. Gracias a Viole tendré siempre por un instante a mi bebé recién nacido. Violeta es única, cómo lo son sus instantes robados.