Cuando uno no es modelo profesional ponerse delante de la cámara es siempre algo intimidante. Afloran todas tus inseguridades y siempre piensas que no vas a salir bien. Pero Violeta Rodríguez tiene un don, que es sacar de ti tu mejor tú. No vas a parecer una súper modelo si no lo eres, es obvio, pero todos los que nos hemos puesto delante de su objetivo tenemos la sensación de que la persona que aparece en las fotos es nuestra mejor versión. Porque Violeta hace algo que es muy difícil de conseguir si no tienes su talento: ella hace poesía con su cámara y capta la esencia de la vida. Yo no me canso de recomendarla a quienes buscan la naturalidad y los cero artificios porque es sencillamente estupenda.